lunes, 2 de mayo de 2016

ALBAZO SAN JUANITO Y TONO DE NIÑO



EL ALBAZO
El título de esta clase de música es español y equivale a de "alborada", aun­que musicalmente no tiene nada que ver con este aire musical español.
"Albazo viene de alba, y antiguamente se entendía por albazo el estruendo bu­llicioso de músicas, cohetes, morteretes, etc., que se desarrollaba en las pobla­ciones  con motivo de las principales fiestas religiosas. Por lo general, el alba­zo tenía lugar al rayar la aurora, la víspera de la solemnidad, pero en algunos lu­gares se efectuaba en el día mismo de la fiesta". (Segundo Luis Moreno)
Actualmente la significación de esta palabra se extiende también a las fiestas profanas y patrióticas, y se oye hablar de invitaciones para el albazo en el que se brinda agua de canela con traguito o un canelazo.
En Cayambe, a las cuatro de la madrugada, se ofrece el albazo a los priostes del Día de la Cruz. Albazos acompañan el baile del tejido de las cintas en al­gunos lugares. En Machachi, el Día de Corpus, a las cuatro de la mañana se levantan al albazo, que allí consiste en la presencia de todos los participantes, con sus atavíos listos: luego, bailan junto a grandes ollas de agua de canela y aguardiente, vivando al prioste. En Checa se lo ejecuta frente a la iglesia".
Como aire musical, tenemos que el albazo es una composición del tiempo de la Colonia y por eso es una danza criolla. Nos han llegado algunos albazos de ese tiempo, y los tenemos escritos en dos ritmos: en ritmo ternario simple, de tres cuartos o tres octavos. El albazo escrito en seis octavos no es más que la fusión de los ritmos del Yumbo y del Danzante.

"El albazo, juntamente con el Aire Típico y el Alza, forman los mejores ex­ponentes del criollismo musical ecuatoriano".
La figuración sincopada de la melodía es bastante difícil de interpretarla bien para quien no tenga suficiente práctica. El ritmo elegante y festivo del acom­pañamiento incitan al baile y convidan al regocijo. Sin embargo, la melodía conserva un tanto de tristeza y melancolía, y aquí tenemos esta especie de pa­radoja, que nuestra gente baile encantada, son de música un tanto triste.
Hay que hacer notar que, especialmente entre los negros del Chota, se acom­pañan danzas y bailes que reciben otro nombre, el de "Bomba", o simple­mente "Danza", cuyo ritmo es exactamente igual al del Albazo".



EL SAN JUANITO
El diplomático norteamericano Hassaurek, que estuvo en el Ecuador de 1861 a 1865 nos describe una fiesta de San Juan, celebrada por los indios de Ca­yambe. Le agradaron mucho la indumentaria y la coreografía, o sea, los diver­sos cambios de danza durante su ejecución.
"Los bailarines eran 24, doce hombres y doce hombres disfrazados de muje­res. Los vestidos de hombres llevaban gorritos con lentejuelas, plumas de co­lores, pañuelos de seda sobre los hombros y pantalones blancos y limpios. Los disfrazados de mujeres llevaban sombreros negros adornados de plumas ne­gras y pequeños velos en los bordes. Llevaban trenzas postizas. Los trajes eran blancos y limpios y sobre los hombros tenían chales de seda de alegres colores. Todos llevaban zapatos especiales. La orquesta constaba de bombo, dos flautas y un cuerno. Todos tocaban un mismo tono de pocas notas.
Las figuras coreográficas requerían mucha habilidad, las realizaban con arcos, cintas, escarapelas y flores.
Entre los disfrazados había una pareja de negros; el negro hacía el papel de je­fe del grupo y a la vez de payaso; la negra tenía un acial para castigar a los ni­ños y también hacía otras cosas divertidas.
Había también un hombre disfrazado de mono, que era la diversión de la mu­chachada" (hasta aquí Hasasurek).
En Ibarra lo realizan eligiendo un barrio por semana, bailando todos los días desde la una hasta las siete de la noche. Participan indígenas y cholas. Son partes importantes "la sacada del gallo, las ollas encantadas, la quemada del "castillo". Lo bailan por parejas. Cada bailarín lleva una botella de aguardien­te. Terminan chumados gracias al prioste. A veces convidan a la banda mocha.
En otros lugares se realizan bailes por San Juan, que sería imposible describir en detalle y que por brevedad, omitimos.
Como aire musical, es una composición muy popular, que incita al baile movido, a pesar de cierta melancolía que domina la pieza.
El Sanjuanito de blancos, mezcla escalas pentafónicas y melódicas, lo que es propio del criollismo. El Sanjuanito otavaleño es la expresión genuina de es­te género de danza autóctona.
Se escribe en un compás de dos cuartos; el movimiento es allegro. Empieza con una introducción que, a su vez, sirve de interludio entre la primera y la se­gunda parte.
El nombre de esta pieza musical no proviene de la devoción a San Juan Bautista, sino de las danzas y déla música que se ejecutaba durante los días de la fiesta de San Juan Bautista, el 24 de Junio. Todavía tocan sanjuanes en su casamiento los
indígenas de Pilahuín, la banda de Yaruquí, en Navidad, en la fiesta de la Virgen de la Caridad, en Mira, y en Loja, durante las fiestas de la Virgen del Cisne.


EL TONO DEL NIÑO
Algunos cantos religiosos tenían forma de danza indígena, pero sobre todo, el llamado Tono del Niño Dios. Todavía lo hacen algunos cuando vana a "pa­sar la Misa al Niñito". La forma más común de estos "tonos" es la de San­juanito. Aquí presentamos un ejemplo de lo que viene desde tiempos de la Co­lonia.










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