EL ALBAZO
El
título de esta clase de música es español y equivale a de "alborada", aunque
musicalmente no tiene nada que ver con este aire musical español.
"Albazo viene de alba, y antiguamente se
entendía por albazo el estruendo bullicioso de músicas, cohetes, morteretes,
etc., que se desarrollaba en las poblaciones con motivo de las principales fiestas
religiosas. Por lo general, el albazo tenía lugar al
rayar la aurora, la víspera de la solemnidad, pero en algunos lugares se
efectuaba en el día mismo de la fiesta". (Segundo Luis Moreno)
Actualmente
la significación de esta palabra se extiende también a las fiestas profanas y
patrióticas, y se oye hablar de invitaciones para el albazo en el que se brinda
agua de canela con traguito o un canelazo.
En Cayambe, a las
cuatro de la madrugada, se ofrece el albazo a los priostes del Día de la Cruz.
Albazos acompañan el baile del tejido de las cintas en algunos lugares. En
Machachi, el Día de Corpus, a las cuatro de la mañana se levantan al albazo,
que allí consiste en la presencia de todos los participantes, con sus atavíos
listos: luego, bailan junto a grandes ollas de agua de canela y aguardiente,
vivando al prioste. En Checa se lo ejecuta frente a la iglesia".
Como aire musical,
tenemos que el albazo es una composición del tiempo de la Colonia y por eso es
una danza criolla. Nos han llegado algunos albazos de ese tiempo, y los tenemos
escritos en dos ritmos: en ritmo ternario simple, de tres cuartos o tres
octavos. El albazo escrito en seis octavos no es más que la fusión de los
ritmos del Yumbo y del Danzante.
"El albazo, juntamente con el Aire Típico y el
Alza, forman los mejores exponentes del criollismo musical ecuatoriano".
La
figuración sincopada de la melodía es bastante difícil de interpretarla bien
para quien no tenga suficiente práctica. El ritmo elegante y festivo del acompañamiento
incitan al baile y convidan al regocijo. Sin embargo, la melodía conserva un
tanto de tristeza y melancolía, y aquí tenemos esta especie de paradoja, que
nuestra gente baile encantada, son de música un tanto triste.
Hay que hacer notar
que, especialmente entre los negros del Chota, se acompañan danzas y bailes
que reciben otro nombre, el de "Bomba", o
simplemente "Danza", cuyo ritmo es
exactamente igual al del Albazo".
EL SAN JUANITO
El diplomático
norteamericano Hassaurek, que estuvo en el Ecuador de 1861 a 1865 nos describe
una fiesta de San Juan, celebrada por los indios de Cayambe. Le agradaron
mucho la indumentaria y la coreografía, o sea, los diversos cambios de danza
durante su ejecución.
"Los bailarines
eran 24, doce hombres y doce hombres disfrazados de mujeres. Los vestidos de
hombres llevaban gorritos con lentejuelas, plumas de colores, pañuelos de seda
sobre los hombros y pantalones blancos y limpios. Los disfrazados de mujeres
llevaban sombreros negros adornados de plumas negras y pequeños velos en los
bordes. Llevaban trenzas postizas. Los trajes eran blancos y limpios y sobre
los hombros tenían chales de seda de alegres colores. Todos llevaban zapatos
especiales. La orquesta constaba de bombo, dos flautas y un cuerno. Todos
tocaban un mismo tono de pocas notas.
Las figuras
coreográficas requerían mucha habilidad, las realizaban con arcos, cintas,
escarapelas y flores.
Entre los disfrazados
había una pareja de negros; el negro hacía el papel de jefe del grupo y a la
vez de payaso; la negra tenía un acial para castigar a los niños y también
hacía otras cosas divertidas.
Había también un hombre
disfrazado de mono, que era la diversión de la muchachada" (hasta aquí
Hasasurek).
En
Ibarra lo realizan eligiendo un barrio por semana, bailando todos los días
desde la una hasta las siete de la noche. Participan indígenas y cholas. Son
partes importantes "la sacada del gallo, las ollas encantadas, la quemada
del "castillo". Lo bailan por parejas. Cada bailarín lleva una
botella de aguardiente. Terminan chumados gracias al prioste. A veces convidan
a la banda mocha.
En otros lugares se
realizan bailes por San Juan, que sería imposible describir en detalle y que
por brevedad, omitimos.
Como aire musical, es una composición muy popular, que incita al baile
movido, a pesar de cierta melancolía que domina la pieza.
El Sanjuanito de
blancos, mezcla escalas pentafónicas y melódicas, lo que es propio del criollismo.
El Sanjuanito otavaleño es la expresión genuina de este género de danza
autóctona.
Se escribe en un compás
de dos cuartos; el movimiento es allegro. Empieza con una introducción que, a
su vez, sirve de interludio entre la primera y la segunda parte.
El nombre de esta pieza
musical no proviene de la devoción a San Juan Bautista, sino de las danzas y
déla música que se ejecutaba durante los días de la fiesta de San Juan
Bautista, el 24 de Junio. Todavía tocan sanjuanes en su casamiento los
indígenas de Pilahuín,
la banda de Yaruquí, en Navidad, en la fiesta de la Virgen de la Caridad, en
Mira, y en Loja, durante las fiestas de la Virgen del Cisne.
EL TONO DEL NIÑO
Algunos cantos religiosos tenían forma de danza
indígena, pero sobre todo, el llamado Tono del Niño Dios. Todavía lo hacen algunos cuando
vana a "pasar la Misa al Niñito". La forma más común de estos "tonos" es la de Sanjuanito. Aquí
presentamos un ejemplo de lo que viene desde tiempos de la Colonia.
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